Papa Goriot

Papa Goriot

Autor: Nacho

Año: 2006

El proceso parece sencillo: se realiza una revisión de los libros leídos, se clasifican, se pone algún criterio de selección y se decide el libro de mi vida.

A medida que se avanza, aparecen los inconvenientes. La revisión cronológica de los libros se convierte en un autoanálisis de la propia vida, de las circunstancias que rodearon la lectura, de los diálogos que se mantuvieron con los libros: qué te aportaron, qué te dijeron, qué les dijiste, qué impresiones despertaron. La lectura es diálogo y la persona que dialoga es distinta en las diferentes épocas.

En el camino se han encontrado verdaderas joyas, no sólo en libros, sino en escenas inolvidables, gloriosas cumbres de mi literatura. Cómo dejar fuera de una selección la escena de "El idiota", de Dostoyevski, donde Nastasia pone a prueba a Gania tirando al fuego un paquete con cien mil rublos. Cómo no mencionar a "El maestro y Margarita". Libro leído y no comprendido, apuntado en el debe con el deseo de abordarlo algún día mejor pertrechado. Y otros escritos que he disfrutado, como el pasaje donde Luís se declara a Pepita Jiménez, o las cartas de Valera a Laverde, donde se descubre lo que es un escritor.

Ah!, y la primera frase, de "El viejo y el mar"!. Qué obra, cómo se me podía estar pasando.

Después de deslizarme por un tobogán de emociones, de quedarme absorto en el pasado, tres son los libros que debo destacar: Papa Goriot, Las aventuras de Maqroll el Gaviero y La Regenta.

Cierto es que hace ya años que hable con ellos, que desde entonces la sensibilidad literaria ha cambiado, que una relectura no volvería a revivir las emociones del primer encuentro, pero si hay que elegir un libro, éste está entre estos tres.

He sido lector tardío. De joven nunca abordaba las obras con profundidad. Me acercaba a ellas, convivía con ellas y las finalizaba quedándome con algún leve poso de ellas. Ya fue más cerca de los 25, cuando cayó en mis manos Papa Goriot. Tal y como sabe hacer Balzac, me fue introduciendo en los salones de París siglo XIX, presentándome a Ranstignac, a Goriot, a Vauquer y poco a poco me fue transformando cada palabra, cada oración , en un mundo real. De repente, Eugenio de Ranstignac subia las escaleras de la pensión, después de venir de una de las fiestas de las hijas de Goriot, y en la oscuridad entre la rendija de la puerta abierta, vio a un viejo retorciendo sus última pertenencia, un candelabro de plata, contra la pata de una mesa, para poder empeñarla al día siguiente. Papa Goriot arruinado hacía esta última acción para poder pagar la vanidad de sus hijas.
Qué sorpresa!, no estaba leyendo, estaba al lado de Ranstignac, guardaba silencio con él para no llamar la atención a Papa Goriot y contenía la respiración con una lágrima en la mejilla. Estaba dentro de la escena, la estaba viendo. Me había metido de lleno en una realidad literaria. Balzác me bautizó como lector.

Años después leyendo a George Steiner pude compartir esta sensación. Cuenta en su libro "Errata" que cuando era estudiante un grupo se reunió en su habitación para charlar informalmente de un libro de Joyce. Según avanzaba la tarde la charla se había convertido en un seminario improvisado y Steiner interpretaba el libro y llevaba a sus compañeros hasta las fuentes del significado. Todos tomaban notas de sus comentarios y al final, cuando ya la penumbra invadía la habitación, vio una lágrima en la mejilla de uno de los estudiantes. Lo comprendí perfectamente, esa misma lágrima es la que Balzac me arrancó.

Por un momento tuve la gracia de vivir la literatura y de convertir, por una sensibilidad cultivada inconscientemente en lecturas vagas y esporádicas, las palabras en emociones, emociones capaces de llegar a las fibras más sensibles.

Papa Goriot, de Balzac, es el libro de mi vida.

Pero… ¿qué fue de las otras dos obras?, ¿por qué las mencioné?.

Las aventuras de Maqroll el Gaviero, de Álvaro Mutis, tratan un aventurero que te deja un lienzo de frases a las que puedes recurrir en cualquier momento. Mutis describe, en el fluir de la vida de Maqroll, las verdades que quizá cuesta años de tu vida destilarlas.

Con Maqroll aprendí que somos personas que transcendemos a la vida cotidiana aunque estemos encadenados a ella y que en la solución a este misterio está la clave de la vida, por supuesto siempre acompañado de un poco de ron caribeño.

La Regenta, como habéis comprobado al leerla, es la oportunidad de descubrir a uno de los grandes, Clarín.

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