lunes, 23 febrero 2009

Próxima tertulia, 27 de marzo: "Historias de cronopios y de famas", de Julio Cortázar

En general, los cuentos de Chejov cautivaron a los tertulianos. Nos llegó el depurado estilo aprendido en colaboraciones periodísticas de cuando los periodistas escribían bien; la delicada (y tal vez algo desapasionada) expresión de las vivencias del alma; la comprensión del dolor humano propia del médico que también era; la bondad, el carácter suave, un cierto sentido del humor; la resignada y contenida tristeza, con ventana a la esperanza; la piedad hacia los insignificantes, los comunes, los doblegados por la dureza del destino; una defensa de la libertad y la dignidad del ser humano. En cuentos claros, reales y emotivos, humanos, poéticos y bellos, a contracorriente de los estándares del cuento: conmovedores, más que sorprendentes, y sin desenlace, dejando en el aire un interrogante. Donde la acción es más que nada psicológica y los estados anímicos se imponen a los acontecimientos. Llenos de agudas observaciones, de descripciones de caracteres y de parajes naturales tan hermosos como, a veces, simbólicos. Sobre el fondo prosaico del vivir cotidiano, tipos dibujados con medios escuetos y muy expresivos.
Como alguien dijo, una enciclopedia de la vida rusa de su época.
A la mayoría de nosotros no nos extraña que los lectores rusos lloraran la muerte de Chejov como la de un apreciado amigo. No creemos que esa amistad sea patrimonio exclusivo de los rusos y parece que puede ser duradera.
Para terminar, muchas gracias, Dani, por tu cálida y acostumbrada hospitalidad, chejoviana en todos los buenos sentidos de la palabra.

Y para la próxima tertulia:
images[1].jpgimages[6].jpgHISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS (1962)
Historias de cronopios y de famas es un peculiar e inclasificable libro que, estructurado en cuatro partes (Manual de instrucciones, Ocupaciones raras, Material plástico e Historias de cronopios y de famas), ofrece en palabras de Alberto Cousté una suerte de ética, disfrazada por el humor y protegida de la solemnidad por la ternura . En esta obra, Cortázar alterna el relato breve, la viñeta y el ensayo lírico.
Cortázar utiliza por primera vez el término "cronopio" en 1952, en una crónica a un concierto de Louis Amstrong (posteriormente incluida en La vuelta al día en ochenta mundos) que titula "Louis, enormísimo cronopio". Es en ese mismo año cuando la presencia de los "cronopios" se le imponen casi sin buscarlo:
En 1952, yo estaba en París y fui a un concierto en "Les Champs Elisées" de homenaje a Igor Stravinsky. Me sentía muy conmovido viendo a Stravinsky dirigiendo la orquesta y a Jean Cocteau recitando una de las obras.
En el entreacto, todo el mundo salió a tomar café. Yo no tuve ganas de salir y me quedé completamente solo en ese inmenso teatro y, de golpe, tuve la sensación de que había en el aire personajes indefinibles, una especie de globos que yo veía de color verde, muy cómicos, muy divertidos y muy amigos, que andaban por ahí circulando. Inmediatamente supe que su nombre era "cronopios".

Historias de cronopios y de famas ofrecen una suerte de taxonomía humorística y sui géneris del género humano. Cortázar la explica así:
Empecé a escribir sin saber cómo eran. Luego tomaron un aspecto relativamente humano, con esas conductas especiales de los cronopios, que son un poco la conducta del poeta, del asocial, del hombre que vive un poco al margen de las cosas.
Frente a ellos están los famas: grandes gerentes de los bancos, presidentes de las repúblicas, la gente formal que defiende el orden.
Las esperanzas son personajes intermedios, que están un poco a mitad del camino, sometidas, según las circunstancias, a las influencias de los famas o de los cronopios.
Todas las aventuras que les suceden dependen de la psicología de cada uno de ellos.
Las Historias de cronopios y de famas son una sucesión de situaciones descabelladas, instántaneas de humor surrealista que socavan el racionalismo trivial y mecanizado. Según Jaime Alazraky, situaciones límite que ilustran el principio patafísico de Alfred Jarry, según el cual lo verdaderamente importante no son las leyes, sino las excepciones .
En Historias de cronopios y de famas, Cortázar expresa su rebeldía contra los objetos y personas que constituyen nuestra vida cotidiana y nuestra mecánica manera de relacionarnos con ella.

Comentarios

Gracias...

...dijo, mientras se le escapaba una lagrimita por el lagrimal (que es el lugar por donde las lágrimas acostumbran a escapar)...

...añadiendo: queremos tanto a Julio....

Anotado por: Fonopio | martes, 24 febrero 2009

por alusiones... la excepción francófona y matizada (!)

repito aquí: Chejov me gustó mucho, me gustaba, lo leía en francés... pero hacía mucho tiempo —demasiado sin duda— que no frecuentaba su compañía. y esta vez lo he leído en castellano, en una traducción pésima.

si lo intuía, ahora lo tengo seguro: la traducción no lo es todo, pero es una parte tan importante que puede o enaltecer o destrozar la literatura de cualquiera, hasta de un Chejov.

moraleja: me tendré que desquitar con una buena traducción, cualquier día de éstos!

dicho esto, felicitaciones, Jero, por tu magnífica reseña! aunque ya nos tienes acostumbrados a tus sabias y bien elegidas palabras, sigo sorprendida y admirada cada vez que te "oigo". gracias por ello, camarada!

nos vemos pronto, entre cronopios y famas. ¿seremos nosotros los seres intermedios...?

Anotado por: bh (Borrada Hacemucho) | viernes, 27 febrero 2009

bh, muchas gracias por tu generosidad y por todo lo bueno que transmites con tus palabras, con tus hechos, con tu estar.
Mira el principio de la nota. El redactor ha debido hacerse eco de tus palabras. Así el contenido queda más ajustado a la realidad.
Por cierto, el otro día vi en el cine "El lector" (no había leido el libro) y me llamó la atención el relevante papel de un cuento de Chejov, "La dama del perrito".
Y en un periódico del fin de semana una escritora sudamericana decía que su padre temía que no se casara porque, vamos a ver, es que "leía a Cortazar".
El mundo es pequeño y está lleno de curiosas interrelaciones.

Anotado por: Jronopio | miércoles, 04 marzo 2009

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