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sábado, 27 septiembre 2008

Próxima tertulia: EL GRAN GATSBY, de F. Scott Fitzgerald. 17 de octubre

En los jardines de la residencia que nuestra distinguida amiga Ana Galenovich tiene abierta fuera de Moscú, en condiciones que, gracias a la hospitalidad de la dueña, para sí quisiera la nobleza rusa del tiempo de los zares, estuvimos hablando (no sé si hasta cotilleando un poco) acerca la hermana de Stiva Oblonsky, esa que estuvo casada con Karenin y que fue amante de Vronsky; la misma desdichada que puso fin a su vida arrojándose a las vías del tren.
De ella conocemos lo que nos ha contado Tolstoi; aunque caben muchas conjeturas, claro está. Suponemos que el viejo Lev la conocía bien; pero lo cierto es que él era muy suyo y bastante riguroso y, así como no dudamos de su simpatía por Levin (ese que estaba casado con una concuñada de la propia Karenina), la verdad es que no aprobaba las ideas ni la conducta de ésta, que juzgaba poco cristiana, poco familiar y poco eslava para su gusto.
Ha pasado un siglo y pico. Ya en vida de Tolstoi suscitó encendidas controversias la perspectiva del escritor a la hora de abordar la historia de la Karenina. No puede extrañarnos que se reproduzcan hoy, acrecentadas. Ha pasado un siglo y pico, sí. Y vivimos, por demás, en un contexto geográfico distinto y entre gente de diferente idiosincracia. No obstante, hay un cierto fondo arquetípico en los personajes que trasciende al tiempo y al lugar y en el que reside su capacidad de sugestión.
Más allá de las diferentes opiniones acerca del personaje del título y de sus antagonistas, por encima de los juicios sobre el estilo y las habilidades narrativas del autor, estamos ante caracteres que todavía nos interpelan y que nos invitan a una mirada sobre nosotros mismos y sobre nuestras vidas. He ahí un clásico.


Fitzgerald.jpgGatsby.jpgY para la próxima tertulia: EL GRAN GATSBY, de F. Scott Fitzgerald.- Una novela muy estimada, sobre todo por los escritores anglosajones, y una de las grandes del siglo pasado. Se ha dicho de ella que es la gran novela de y sobre los años 20 (fue escrita en 1925). Su protagonista es otro arquetipo, en este caso lo es de aquella feliz década que concluiría, sin embargo, con la depresión económica de 1929. Es también un libro sobre la soledad y sobre las heridas del amor.

El autor, F. Scott Fitzgerald (Minnesota 1896 - Hollywood 1940), cursó estudios en la Universidad de Princeton, que abandonó en 1917 para alistarse en el ejército. Antes que el libro de nuestra tertulia, se había publicado "A este lado del paraiso" (1920). Luego vendrían títulos como "Suave es la noche" (1934), su novela póstuma "The Last Tycoon" (1941) y la colección de relatos "The Pat Hobby Stories" (1962). Se ha dicho de él que en su vida laten muchas de las constantes de "El gran Gatsby": "triunfo, perpetua juventud, deslumbramiento animado por el exceso" (de la reseña de la editorial); debemos entender que también otras menos aparentes, como un cierto trasfondo de dolor y soledad.

Comentarios

Vargas Llosa sobre "El gran Gatsby":
http://www.geocities.com/awcampos/verdad01.html --
Se aconseja no leer el artículo hasta haber terminado el libro, porque contiene bastantes claves del argumento.

Anotado por: El gran...jero (el granjero) | domingo, 28 septiembre 2008

Más:
http://www.elmundo.es/esfera/ficha.html?27/esf924266429

Anotado por: El Gran .... jero | lunes, 29 septiembre 2008

Este es curioso y puede leerse sin temor a que te desvele nada del argumento:
http://www.quo.es/ciencia/historia/los_titulos_mas_increibles_de_todos_los_tiempos/el_origen_del_gran_gatsby

Anotado por: Jero Martinetsby | lunes, 29 septiembre 2008

Crack is crack [Manuel Vicent]

"La época de la Gran Depresión, que siguió al crack del 29, conserva algunas imágenes evanescentes. Cuando en Norteamérica la codicia estaba a punto de romper el saco, el Gran Gatsby aún se creía inmortal sentado en un descapotable con el traje color manteca. Los invitados a sus fiestas de Long Island eran los que se habían hecho millonarios en un solo día especulando en la Bolsa. Llevaban sombreros de ala blanda y los pantalones con muchos pliegues; sus chicas lucían el talle en mitad de las caderas y collares hasta la cintura. Entraban y salían de la mansión de Gatsby, se bebían su whisky, se bañaban en su piscina, bailaban el foxtrot en sus salones y el anfitrión ni siquiera les conocía. Aquellas libélulas de oro creían haber conquistado el derecho a ser felices fluctuando en medio del dinero enloquecido. Maullaba en los garitos la gata Billie, las metralletas de los gángsteres hacían el contrapunto al clarinete de Benny Goodman, pero ¿quién iba a sospechar que el swing estaba presagiando tanta miseria? De pronto reventó la gloria. Algunos invitados a las fiestas de Long Island alquilaron suites en el Waldorf Astoria para arrojarse al vacío y junto a su cadáver aplastado en el asfalta del Park Avenue los del carrop de la leche ni siquiera volvían la cara. Las colas de los cines para ver al Gordo y el Flaco daban la vuelta a la manzana y eran idénticas en tamaño a las que formaban los parados con un cazo en la mano ante las perolas del Ejército de Salvación. Deme diez centavos, hermano.Glenn Miller grabó su primer disco en 1932 y Dorothy Parker le había escrito la letra: " Quién iba a saber que el amor era esto".¿Dice usted amor? Para salir de aquel marasmo hubo necesidad de hacer una guerra mundial con 50 millones de muertos. El propio Glenn Miller fue uno de ellos. La Gran Depresión del 29 aún suena a jazz y Scott Fitzgerald nos trasmitió su última seducción. Si las réplicas del actual cataclismo financiero acaban por reventar, como entonces, las calderas de la banca y se va todo al infierno, imagina qué clase de seducción tendrá nuestra época mañana si no es la misma codicia de siempre poblada esta vez de catetos del ladrillo y brokers bailando juntos alrededor de las hormigoneras."

Anotado por: bh | martes, 30 septiembre 2008

Muy oportuno el traer a colación, a través del artículo de Manuel Vicent, el contrapunto a los alegres años de expansión. Ya lo decíamos en la apertura de esta nota: felices años 20 que, sin embargo, dieron en la gran depresión. La cuestión es si las crisis no vivirán larvadas en las formas de una expansión que, en una buena medida, es vacía y aparente, ciega a todo lo que no sea ella misma, sin norte, sin valores y sin principios.

Anotado por: ¡Ave! ... llaneda | miércoles, 01 octubre 2008

Gracias a Jero por la Nota y a la Bestezuela por el artículo. Sí, ya lo había leído el domingo en el País. Parece que viene que ni pintado el libro que nos traemos entre manos para la época que vivimos: el grano que sembramos con codicia se vuelve contra nosotros, envenenado. Todas las historias de ambición tienen su época dorada (los locos años 20, los últimos diez años que hemos vivido) y su contrapunto en algo peor a continuación. No aprendemos: cuando se está en la cresta de la ola es bueno gozar de la vida, pero también lo sería pensar en por qué estamos ahí, que todo es transitorio, pulvus eris... Y, no obstante, hay algo del glamour pasado que miramos con nostalgia, que volveríamos a repetir, aunque supiésemos a ciencia cierta que nos estábamos equivocando.

La condición humana, I suppose...

Anotado por: Elgran Sito | miércoles, 01 octubre 2008

Para los vilamatianos:
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Invitado/Gatsby/elpepiespcat/20080928elpcat_2/Tes

Anotado por: Dani | martes, 07 octubre 2008

Les leo desde hace algún tiempo (no de continuo, pero sí asiduamente) . Permitanme dos sugerencias que pueden servir como punto de encuentro entre los amantes de las feuilles mortes y los defensores de lo nuevo: "La comedia humana", de William Saroyan (pese a su título, es una obra breve y de una viveza sorprendente), y Robertson Davies: si bien éste articula sus obras en trilogias, ello no impide ( la merma, en alguna medida, pues es cierto que cada libro gana profundidad con el conjunto) la lectura de sus libros por separado. El quinto en discordia, Mantícora, El mundo de los prodigios o Ángeles rebeldes, únicas obras hasta ahora traducidas al español, están publicados en Libros del Asteroide.

Anotado por: el cuarto en discordia | miércoles, 15 octubre 2008

Gracias por la atención, por el comentario y por las sugerencias. Propondré el libro de Saroyan en la próxima tertulia. Hace tiempo que lo tengo entre las lecturas pendientes y tu intervención hace de oportuno recordatorio.
Aparte de leernos, es estimulante que intervengas. No dejes de hacerlo cuando te parezca bien.
Un saludo.

Anotado por: Pasen, pasen y pónganse cómodos. | martes, 28 octubre 2008

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